En mi pueblo los adolescentes usan con frecuencia motocicleta para dar vueltas. Todos lo hacen y seguramente los padres no encontramos la forma de romper ese círculo de costumbres negligentes. A los 15 años se les compra una moto, es el regalo de rigor, un regalo que seguramente muchos padres hacemos con culpa. No voy a exagerar diciendo que siento haber comprado un arma, pero el riesgo implícito en el tan ansiado regalito es enorme.
Rodrigo el próximo 22 cumple 15 años y no quiere una moto, quiere una note book, pero ni por un minuto suspiré aliviada. Rodrigo negoció no sé qué cosa con su hermano mayor, de modo que se la presta y no tiene necesidad de pedir una nueva.
En estos meses previos a su cumpleaños comenzó de a poco a utilizarla, primero salía con su hermano mayor, después los sábados al medio día daba vueltas de 15 minutos (tengo plena conciencia del tiempo que tardaba porque cuando salía no dejaba de mirar el reloj) y ahora ya sale sábados y domingos por un tiempo un poco más prolongado. Yo sigo mirando el reloj, yo sigo sintiendo que se me estruja el estómago, yo sigo esperando que regrese.
Este último domingo la vuelta fue inusualmente larga, y de pronto lo escucho abrir la puerta de calle acompañando su entrada con un Mamaaaaaaaaá que sólo usa cuando ha metido la pata o está en un problema. Y si, lo inevitable, Rodrigo se había caído, era un solo pelón, sangre, mugre y ropa agujereada. El estómago me dolió como cuando empezaba a caminar y se encontraba en situaciones de riesgo, no sé cuanto duró ese dolor inconfundible, seguramente hasta tener la certeza de que todo estaba en su lugar. El dolor fue insoportable y el placer de saberlo entero fue infinito.
Es mi dilema y lo fue cuando Santiago fue menor, ellos crecen y una ya no puede protegerlos, pero en estos casos donde la razón nos dice que son pequeños viviendo en su convulsionado mundo adolescente, cómo ser verdaderamente mamá responsable pero a su vez cariñosa y comprensiva sabiendo que le pasan millones de cosas que lo confunden y agobian?
"Es verdad que los demás tienen faltas y que nosotros no somos ciegos, pero el pensamiento de que nosotros también tenemos nuestras propias faltas, nos ha de hacer caritativos".
Carlos Espinoza Marín.
Lo que sucede es que tanto él como yo, estamos en el medio del asunto, Rodrigo siente, sufre y está expuesto a una serie de situaciones que muchas veces no entiende, su cuerpo le "grita", su mente en muchas ocasiones está turbada porque no sabe cómo manejar lo que pasa en el resto de su cuerpo, yo, que según recuerde lo que hube vivenciado en mi adolescencia, lo entiendo o me aterro y no soy sostén que deberían ser... y estas cavilaciones me lleva a más preguntas y la principal de ellas ¿qué es la adolescencia, una crisis o un duelo?
"¿que es la adolescencia?" soy bioquímica y en la facultad de medicina me enseñaron que la adolescencia es la transformación pubertaria, donde ésta se define a partir de la pubertad, en la cual se le da un énfasis a la complejidad de transformaciones endocrinas y morfológicas y la variabilidad de su aparición estaría determinada por factores socioeconómicos e históricos .
Hay muchos otros enfoques, sicológicos, sociales, antropológicos que me siento incapacitada para revisar.
En realidad yo creo que la adolescencia no es ajena a las transformaciones de la pubertad, por supuesto que se pasa por ahí, pero no lo es todo, tampoco creo que esté desvinculada de situaciones evolutivas o del surgimiento de cierta sensatez o mal llamada madurez, o de una significación social producto de nuestro tiempo. Ni tampoco que esté desligada de situaciones críticas o dolorosas tales como : rebeldía, producción y aferramiento a símbolos, el grupo de iguales, entre otros. Ni tampoco reniego de la "crisis de identidad", pero creo que la adolescencia o el adolescente va más allá, estoy de acuerdo que hay crisis, entendiendo tal en sentido positivo (peligro- oportunidad).
Hay crisis en la adolescencia, no solo para Rodrigo, sino para todo el sistema en el que se encuentra, principalmente para nosotros, su familia y para la sociedad. Por lo que la adolescencia es un nacimiento "diferente", en el que se definen para el hombre ya no, las condiciones de "su existencia", sino las condiciones de su vida. Y es en esa construcción, en ese nacer donde encuentro a mi hijo adolescente, en crisis por que hay cambio. Preguntándose quizás sin querer si hay o no oportunidades de una mejor vida para él, de una mayor posibilidad de no repetir "el modelo" que sus padres le presentan (en especial si percibe el modelo paterno como negativo).
Pero en realidad creo que lo que mejor define a esta etapa es el duelo ¿y dónde se manifesta el duelo? Sé que hay un renacer, hay un despertar sexual. Entonces mi hijo es interpelado por un reordenamiento biológico, que lo lleva a una "muerte necesaria para nacer otra vez", muerte que radica en el abandono, la renuncia al universo infantil para entrar a otro mundo. El dolor de Rodrigo es el duelo de crecer, que no es armonioso ya que crecer es romper (como se rompió al caerse de la moto), y romper también es desgarrar . Y para mi, también hay un duelo, ver a mis hijos crecer (es una constante en mi discurso), aunque racionalmente sea bueno, positivo, importante, devela la condición de que me quedo sola con mi marido, y la relación que ambos tenemos tendrá seguramente un planteo diferente, eso me da inseguridad, miedo.
A veces siento una grieta que me separa de manera abismal de Rodrigo. La soledad de su cuarto, la complicidad con sus amigos, los secretos y los nuevos amoríos me están destituyendo. Junto a mi esposo éramos referentes únicos, hoy ya no somos centro ni garantía del universo. Creo que por eso nos enfrentamos a veces y todo responde a este doble proceso: por un lado Rodrigo necesita derribar el pedestal en el que me encontraba y por otro me resisto a dicha destitución y lo que es peor, esta destitución parental, aunque necesaria, lo deja a mi hijo más solo que antes.
Por lo tanto ¡claro que hay duelo!, lo más difícil de aceptar es que este pasaje, aunque duela, es necesario, aunque haya crisis o la produzca, es una crisis que llevará al cambio, al crecimiento, a otra cosa.
jueves, 26 de marzo de 2009
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