lunes, 30 de marzo de 2009

COMO LA LANGOSTA

Tarde calurosa, pesada, húmeda, mal humor por doquier y allí como si nada una langosta ágil, rápida, precisa, saltando de un lado a otro tras el acoso de Matute, mi gato gordo. Me pregunto si esos saltos son un reflejo producido por instinto de supervivencia o por un proceso conciente y planificado.

Siento por un instante envidia de ese minúsculo insecto, un deseo irrefrenable se apodera de mi, dar un gran salto. El miedo es instantáneo y si mi salto no fuese igual de preciso y certero?

Veinte años llevo trabajando en la misma empresa, me ponía feliz al menos tener la expectativa de contar con 5 días adicionales a la licencia anual a modo de premio, pero la alegría fue momentánea, el Jefe de RR. HH. se encargó de bajarme de un hondazo, “el personal sobrevaluado (detesto sus expresiones) no cuenta con esos días adicionales” sentenció, “Sólo le corresponden a los empleados por convenio!”

He pasado un importante número de años en mi cargo y no veo la posibilidad de seguir creciendo, tampoco veo el reconocimiento motivador que hoy necesitaría, siento por momentos que lo he dado todo por la empresa y sueño como soñé tantas veces en tener la oportunidad de oxigenarme experimentando otros escenarios laborales. Sencillamente siento necesidad de saltar como la langosta.

Vuelvo a observarla, cuando Matute está suficientemente cerca los vellos extendidos de las extremidades le permiten detectar que no cuenta con espacio suficiente y seguro y tiene el suficiente tacto para no esperar que sea demasiado tarde para saltar, este pequeño insecto entiende e interpreta las señales.

Pocas veces detecté señales inequívocas y manifiestas que indicasen que la empresa me ofrecía metas retadoras, pero muchas veces esta información pareciera viajar en clave por el ambiente laboral y creo poseer cierta agudeza y atención para comprender el mensaje. Mil preguntas azotan mi mente buscando este tipo de señales no sólo en la empresa sino en mi:
¿A que riesgos me enfrentaría al cambiar de escenario? ¿Estoy preparada para asumirlo? ¿Se trata de un capricho momentáneo? ¿En realidad he agotado todo el espacio en este empleo? ¿Tengo una conducta lo suficientemente proactiva para ser considerada para otros cargos o niveles de conocimiento? ¿Estoy agregando valor a mi trabajo? ¿Estoy lo suficientemente identificada con mi empresa y las actividades que realizo? ¿Fui honesta al exponer mis expectativas? ¿Verdaderamente no tengo más oportunidades? ¿No hay retos o no me interesan los retos que hay? Si sumo muchos NO en la respuestas quizás sea el momento adecuado para saltar.

La langosta no salta azarosamente, seguramente ubica con rapidez un lugar más seguro que le proporcione volver a saltar.

Tengo empleo esto supone una ventaja competitiva respecto de los que ofrecen sus servicios, pues de no coincidir con mis expectativas el nuevo empleo me serviría de experiencia para valorar lo que tengo y para establecer nuevas metas personales. Pero estudiar nuevas ofertas debe ser una decisión rápida y a la vez bien pensada, el mercado es cambiante y se puede estar ante un alto costo de oportunidad.

Esta langosta tiene más cosas para mostrarme, veo como mantiene sus extremidades posteriores en constante tensión lo que le proporciona la habilidad de saltar en el momento preciso que la condición lo exige, de lo contrario podría verse amenazada por las circunstancias y perder entonces la oportunidad de salir ilesa de ellas.

Si sueño con experimentar otros escenarios la premisa debe ser la misma, entonces reflexiono, estoy suficientemente preparada y dispuesta a saltar hoy y quizás seguir saltando? ya sea en la misma empresa o fuera de ella. Esto sólo es posible si tengo las metas claras, si he invertido suficiente tiempo en mantenerme actualizada en cuanto a conocimientos y habilidades ya que las oportunidades exigen competencias adicionales a las que pongo en juego en mi actual puesto.

Inquieta por las características de este animalito voy a internet para buscar datos, quiero conocerla más. Las langostas están dotadas de cinco ojos, dos compuestos y tres simples, esto les ofrece una verdadera visión holística de su entorno lo que les permite estar atentas a los cambios, cuentan con la información necesaria e inmediata para tomar la decisión correcta.

Afortunadamente no tengo cinco ojos (sería un monstruo y no conseguiría trabajo) pero cuento con medios de comunicación, así como colaboradores, pares y allegados. Es humanamente imposible estar en todas partes y conocer todo lo que acontece en el entorno, pero puedo estar informada. Necesito engranar imágenes mentales asociadas al conocimiento, indispensables para la creación de posibles escenarios de oportunidades y amenazas. Tengo que objetivar las consecuencias de saltar o de la ausencia del salto.

La langosta usa el mimetismo como mecanismo de defensa. Cuando se ve amenazada por algún depredador no comienza a dar saltos de un lado a otro, por el contrario utiliza el entorno y se confunde con él, esperando el momento más adecuado para realizar el salto que la librará de la amenaza.

Esto es vital debo imperiosamente encontrar la capacidad para ocultar mis frustraciones y deseos de saltar.

Aunque suelen ser insectos solitarios, las langostas no siempre se encuentran en esa condición y en ciertas oportunidades se concentran en grandes bandadas cuya simple descripción produce ansiedad sólo de imaginarla, y generan importantes daños al ambiente. Cuando esto ocurre pueden librarse verdaderas pugnas por los espacios y los alimentos disponibles, en donde sólo gana la más apto.

Resultaría ingenuo suponer que soy la única profesional que desea saltar a otro escenario, las cifras de profesionales que han entendido y se han convertido en verdadero talento empleable cada día es mayor y eso ha generado una enorme concentración de profesionales disputándose buenas posiciones en el mercado laboral. En este caso no sólo es importante saltar primero, sino poseer las competencias requeridas para asegurar la posición deseada para reducir la comunidad de postulantes y poder estar entre los mejores.

Saltar o no saltar, esa es la cuestión.

viernes, 27 de marzo de 2009

TODOS MIENTEN

Amanece entro a la planta, me cruzo con el señor que barre. Nos saludamos “Buen día, ¿qué tal? Pregunto. “Bien, ¿y Ud? Contesta. Y aquí las primeras mentiras del día. No me cae bien este señor y no me interesa en absoluto saber cómo le va en la vida y menos aun desearle un buen día!.

No es una mentira en el sentido estricto, no hay fraude, no hay engaño, creo que son herramientas de convivencia. Lo dijo Wilde: “quien dijo la primer mentira fundó la sociedad civil”.

Ocultar la verdad debe ser una práctica cotidiana. Lo queramos o no. Pese a la condena moral, es un hecho incuestionable. Lo necesitamos para vivir. Es imprescindible. Siempre hay un elemento de ficción cuando contamos la realidad a alguien. La mentira, de alguna manera, es un refugio y un lubricante de las relaciones humanas.

Siento que el mundo es una gran mentira y que mentimos todos aunque fuere un poco. Y desde este lugar cómodo en principio de la mentira encontramos cientos de razones para seguir mintiendo.

Entonces tenemos mentiras familiares:
Mi mamá le miente a mi viejo muchas veces para evitar el terrible momento que generan los reproches y objeciones de mi padre cuando hay algo que no le gusta, en realidad muchas veces me pregunto si hay algo que le guste (pero este es otro tema)
Mi padre le miente a mi vieja cuando le dice que no le importa que esté en actividades sociales de ayuda a la comunidad, cuando en realidad sólo la quiere para él a solas, y solos siempre en un mundo que no sabe bien si es agradable, pero que siente seguro por lo conocido.
Mi suegra miente para mantener estable un mundo de fantasía donde todos son buenos y lindos, nadie discute, todos son bondadosos y nobles y a ella la quieren más que a nadie porque es más buena que todos, ergo esto es lo que se merece.
Yo muchas veces oculto mis dudas, verdaderas opiniones, sentimientos a mi marido para que no entremos en eternas discusiones circulares que conducen a la nada o lo que es peor al vacío.
Miento en mi trabajo para zafar, eludir responsabilidades, para que me quiera mi jefe (y este es otro asunto, mi jefe), para mantener mi imagen de mujer inteligente, miento sin piedad!
Mi marido no miente! Eso lo afirma con decisión, creo que a veces no vivimos en la misma realidad, y probablemente no mienta, simplemente describa un mundo que para mi sólo existe en su cabeza.
Rodrigo me oculta o miente o cambia un poco la realidad para que no le encargue tareas, para que no lo reprenda, para no sé, quizás a veces me mienta tan sólo para divertirse.
Santiago me miente para corroborar que puede hacerlo y no lo descubro. Y lo mejor de todo es que enuncia sus elocuencia detrás de un “a vos vieja no te puedo mentir!”.

También hay mentiras colectivas, como las noticias de los diarios, las revistas, la radio o la televisión que la mayoría de las veces responden a intereses espurios.

Leemos mentiras históricas en muchos libros porque lamentablemente nadie puede ser objetivo contando un hecho del pasado con absoluta fidelidad, porque no puede evitar agregarle datos de su propia experiencia o ideología.

Y por supuesto hay muchas mentiras políticas que todos hemos podido comprobar después de las elecciones. Ahora en Argentina tenemos una mentira flagrante con el adelanto de elecciones cuyo motivo rector es bajar el tiempo de la desgastante contienda preelectoral que el país por culpa del efecto Jazz no podría resistir. Mientras que todos sabemos que el señor K quiere que le llenen las urnas antes de que la crisis nos vacíe los bolsillos.

Vivimos en una sociedad mentirosa donde todos nos manejamos con tacto, que en última instancia significa mentir.

¿Por qué no decimos la verdad? Se miente para eludir responsabilidades, para obtener cierto placer, ya que el mentiroso se siente más listo que los demás; por inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados como somos; para evitar un castigo; para acercarnos a nuestro interlocutor; para sentir que controlamos la situación. Desde un punto de vista fisiológico, correr cierto riesgo de ser descubierto favorece la aparición de adrenalina.

Creo que muchas veces es falta de autoconfianza, “queremos gustar”, necesitamos mantener una imagen de nosotros mismos que encaje con la que a los otros gustaría que tuviésemos.
Particularmente creo que para mentir se precisa inteligencia, de entrada, supone el conocimiento de la verdad. Luego, la mentira tiene una estructura compleja, teatral. Uno debe entender las expectativas de quien escucha, entrar en la mente del engañado. El que miente no sólo es un expositor de hechos, sino un creador. Nietzsche sostenía que el intelecto, como medio de conservación del individuo, despliega sus fuerzas en la ficción.

Fisiológicamente es un esfuerzo, se ha demostrado que el cerebro siempre está listo para decir la verdad y que para mentir precisa organizarse. Nuestra materia gris tiene que hacer un trabajo extra cuando va a engañar: se activan zonas del córtex frontal.

Hay veces en que no decir la verdad no sólo no está mal visto, sino que es aconsejable. Algunas mentiras preservan nuestra intimidad, del dolor, e incluso de la muerte. Son las mentiras piadosas. En ciertas circunstancias, fuera del ámbito ético, la mentira tiene que valorarse en lo que es útil y ventajoso para la vida. Por ejemplo, cuando se oculta a una persona a punto de morir una trágica noticia. Es emblemático Roberto Benigni en la película La vida es bella: miente a su hijo pequeño sobre la realidad del campo de concentración al contarle que se trata de un juego. En estos casos la persona no está en condiciones de decir la verdad, que resultaría insoportable de escuchar para el otro.

Y por supuesto, mentimos por amor. Como canta Joaquin Sabina: “Y así fue como aprendí que en historias de dos conviene a veces mentir, que ciertos engaños son narcóticos contra el mal de amor”.

Claro que la mentira tiene un efecto colateral, siempre. Las relaciones personales empiezan a envenenarse. En particular, cuando se miente compulsivamente. Comienza un trastorno de ansiedad. Cuantas más mentiras, más ansias, ya se miente por hábito, la mentira termina siendo una droga.. Para mentir tanto y que no se note hay que hacer lo mismo que un actor que representa un personaje y quiere resultar creíble, hasta el punto de confundirse y se olvida de quién es realmente. El mentiroso acaba creyéndose sus delirios. Como el Valmont de Amistades peligrosas, que de tanto fingir estar enamorado, se enamora de verdad.

Y como dice el Dr. G. House, “Todos mentimos”. Esta es la pura verdad.

jueves, 26 de marzo de 2009

RODRIGO, MI HIJO ADOLESCENTE

En mi pueblo los adolescentes usan con frecuencia motocicleta para dar vueltas. Todos lo hacen y seguramente los padres no encontramos la forma de romper ese círculo de costumbres negligentes. A los 15 años se les compra una moto, es el regalo de rigor, un regalo que seguramente muchos padres hacemos con culpa. No voy a exagerar diciendo que siento haber comprado un arma, pero el riesgo implícito en el tan ansiado regalito es enorme.

Rodrigo el próximo 22 cumple 15 años y no quiere una moto, quiere una note book, pero ni por un minuto suspiré aliviada. Rodrigo negoció no sé qué cosa con su hermano mayor, de modo que se la presta y no tiene necesidad de pedir una nueva.

En estos meses previos a su cumpleaños comenzó de a poco a utilizarla, primero salía con su hermano mayor, después los sábados al medio día daba vueltas de 15 minutos (tengo plena conciencia del tiempo que tardaba porque cuando salía no dejaba de mirar el reloj) y ahora ya sale sábados y domingos por un tiempo un poco más prolongado. Yo sigo mirando el reloj, yo sigo sintiendo que se me estruja el estómago, yo sigo esperando que regrese.

Este último domingo la vuelta fue inusualmente larga, y de pronto lo escucho abrir la puerta de calle acompañando su entrada con un Mamaaaaaaaaá que sólo usa cuando ha metido la pata o está en un problema. Y si, lo inevitable, Rodrigo se había caído, era un solo pelón, sangre, mugre y ropa agujereada. El estómago me dolió como cuando empezaba a caminar y se encontraba en situaciones de riesgo, no sé cuanto duró ese dolor inconfundible, seguramente hasta tener la certeza de que todo estaba en su lugar. El dolor fue insoportable y el placer de saberlo entero fue infinito.

Es mi dilema y lo fue cuando Santiago fue menor, ellos crecen y una ya no puede protegerlos, pero en estos casos donde la razón nos dice que son pequeños viviendo en su convulsionado mundo adolescente, cómo ser verdaderamente mamá responsable pero a su vez cariñosa y comprensiva sabiendo que le pasan millones de cosas que lo confunden y agobian?

"Es verdad que los demás tienen faltas y que nosotros no somos ciegos, pero el pensamiento de que nosotros también tenemos nuestras propias faltas, nos ha de hacer caritativos".
Carlos Espinoza Marín.

Lo que sucede es que tanto él como yo, estamos en el medio del asunto, Rodrigo siente, sufre y está expuesto a una serie de situaciones que muchas veces no entiende, su cuerpo le "grita", su mente en muchas ocasiones está turbada porque no sabe cómo manejar lo que pasa en el resto de su cuerpo, yo, que según recuerde lo que hube vivenciado en mi adolescencia, lo entiendo o me aterro y no soy sostén que deberían ser... y estas cavilaciones me lleva a más preguntas y la principal de ellas ¿qué es la adolescencia, una crisis o un duelo?

"¿que es la adolescencia?" soy bioquímica y en la facultad de medicina me enseñaron que la adolescencia es la transformación pubertaria, donde ésta se define a partir de la pubertad, en la cual se le da un énfasis a la complejidad de transformaciones endocrinas y morfológicas y la variabilidad de su aparición estaría determinada por factores socioeconómicos e históricos .

Hay muchos otros enfoques, sicológicos, sociales, antropológicos que me siento incapacitada para revisar.

En realidad yo creo que la adolescencia no es ajena a las transformaciones de la pubertad, por supuesto que se pasa por ahí, pero no lo es todo, tampoco creo que esté desvinculada de situaciones evolutivas o del surgimiento de cierta sensatez o mal llamada madurez, o de una significación social producto de nuestro tiempo. Ni tampoco que esté desligada de situaciones críticas o dolorosas tales como : rebeldía, producción y aferramiento a símbolos, el grupo de iguales, entre otros. Ni tampoco reniego de la "crisis de identidad", pero creo que la adolescencia o el adolescente va más allá, estoy de acuerdo que hay crisis, entendiendo tal en sentido positivo (peligro- oportunidad).

Hay crisis en la adolescencia, no solo para Rodrigo, sino para todo el sistema en el que se encuentra, principalmente para nosotros, su familia y para la sociedad. Por lo que la adolescencia es un nacimiento "diferente", en el que se definen para el hombre ya no, las condiciones de "su existencia", sino las condiciones de su vida. Y es en esa construcción, en ese nacer donde encuentro a mi hijo adolescente, en crisis por que hay cambio. Preguntándose quizás sin querer si hay o no oportunidades de una mejor vida para él, de una mayor posibilidad de no repetir "el modelo" que sus padres le presentan (en especial si percibe el modelo paterno como negativo).

Pero en realidad creo que lo que mejor define a esta etapa es el duelo ¿y dónde se manifesta el duelo? Sé que hay un renacer, hay un despertar sexual. Entonces mi hijo es interpelado por un reordenamiento biológico, que lo lleva a una "muerte necesaria para nacer otra vez", muerte que radica en el abandono, la renuncia al universo infantil para entrar a otro mundo. El dolor de Rodrigo es el duelo de crecer, que no es armonioso ya que crecer es romper (como se rompió al caerse de la moto), y romper también es desgarrar . Y para mi, también hay un duelo, ver a mis hijos crecer (es una constante en mi discurso), aunque racionalmente sea bueno, positivo, importante, devela la condición de que me quedo sola con mi marido, y la relación que ambos tenemos tendrá seguramente un planteo diferente, eso me da inseguridad, miedo.

A veces siento una grieta que me separa de manera abismal de Rodrigo. La soledad de su cuarto, la complicidad con sus amigos, los secretos y los nuevos amoríos me están destituyendo. Junto a mi esposo éramos referentes únicos, hoy ya no somos centro ni garantía del universo. Creo que por eso nos enfrentamos a veces y todo responde a este doble proceso: por un lado Rodrigo necesita derribar el pedestal en el que me encontraba y por otro me resisto a dicha destitución y lo que es peor, esta destitución parental, aunque necesaria, lo deja a mi hijo más solo que antes.
Por lo tanto ¡claro que hay duelo!, lo más difícil de aceptar es que este pasaje, aunque duela, es necesario, aunque haya crisis o la produzca, es una crisis que llevará al cambio, al crecimiento, a otra cosa.

miércoles, 25 de marzo de 2009

ESTE LUGAR ES MIO

Comienzo mi mañana con Mario Bros sonando desde la alarma de mi celular a las 5:30 hs.
Medio dormida tomo suficiente líquido para evitar el tan promocionado tránsito lento sin recurrir a la compra de ACTIVIA, ducha, ropa a lavar, ropa a secar, sin olvidarme de alimentar a mis dos perros y a Matute el gato.

Un poco de corrector, otro de base, acomodar el flequillo, cubrirme, taparme o vestirme (esto depende del humor mañanero, hay días en que me veo mas linda y me visto, hay días en que me odio y entonces me tapo, jejej)

Beso a mi marido que sigue hasta último momento en la cama, el no es muy afecto a cumplir horarios así que entra a trabajar ... cuando está listo.

Yo no, mi horario de trabajo es a las 7:00 hs, pero intento llegar a las 6:30 hs, intento en esa media hora en que casi estoy de incógnito, borrar mails basura, contestar quejas de consumidores, contestar reclamos de colegas, ordenar reuniones así, rápido sin que el teléfono suene y genere interrupciones.

Saludo a Rodrigo y marcho rauda al trabajo.

Y aquí la cosa no es tan placentera, comienza una lucha encarnizada por el estacionamiento. Si! Increíblemente un trámite se transforma en todo un tema. Forma parte de la cultura y folclore de mi empresa.

El estacionamiento cuenta con lugares reservados para directores y gerentes, estos lugares aunque no se utilicen, cosa que ocurre la mayor parte de los días deben quedar libres, como esperando a las personas “importantes”. El resto de empleados debemos dejar nuestros autos en los escasos lugares libres del estacionamiento techado o en la calle. Esto genera a veces amistosas disputas entre compañeros de trabajo, que renegamos de dejar nuestros autos en la calle, expuestos al tráfico de camiones, sol, lluvia, granizo, etc, etc...

No hay disposición por parte de las gerencias a proveer más lugares de estacionamiento, bajo la premisa de que demasiados empleados contamos con automóviles, y que esto no está del todo bien, estaría hablando de que los sueldos son muy altos, y esto tampoco está bien.

Otro argumento de las gerencias es que los empleados lleguen al trabajo a pie o en bicicleta, señalando que no entienden como operarios que recién se inician y son tan jóvenes muestran la necesidad de concurrir en auto al trabajo.

Esto enoja, esto empaña la labor antes de comenzar el día. No hay forma de convencer que el nuevo management indica que estas diferencias tan notorias y tan odiosas irritan, hacen perder sentido de pertenencia, hacen perder la energías en trivialidades, cuando en realidad esta energía debería aplicarse a la labor diaria.

Esta idiosincrasia de la empresa donde trabajo, estas pequeñas cosas y otras que iré contando a lo largo de los días son las que me joden la alegría de trabajar con sentido de pertenencia. Estas cosas hacen que la gente no sienta en algunas oportunidades la camiseta. Estas cosas tan pequeñas, que exigirían un esfuerzo menor por parte de directores y gerentes logran sentimientos tóxicos en la gente. Considero que son necedades, las alternativas a este asunto que mejorarían sustancialmente el sentido de pertenencia serían en principio dos, hacer más estacionamientos o si no hubiese disposición de dinero para tal fin, eliminar los privilegios y reservas, esto daría una sensación de igualdad reconfortante.

domingo, 22 de marzo de 2009

Domingo, me levanto temprano, algo de orden en mi desordenada vivienda, limpio la parrilla, es rutina dominguera, Pablo asa los sábados en la noche y en la mañana me toca acondicionar el quincho.Inusualmente me ha tocado planchar veinti tantas remeras para Santiago, mi hijo, el que estudia en la universidad, detesto el planchado, pero esta rutina de prepararle aunque fuere un poco de ropa limpia, se siente cada vez mejor, será acaso porque lo siento cada día más lejos? más independiente? mas hombre.Cosas de la vida.Domingo también algo de tiempo para mi, esto de ser mujer no es cosa fácil, antes de lavarme la cabeza una ampolla para el pelo, primero calentarle, luego untarla por el largo del pelo, espera 1 minuto... y si me la dejo más tiempo no será mejor? jajaja, esas dudas que me dan cada vez que intento seguir unas instrucciones y eso que es parte de mi trabajo hacer instrucciones, pero claro, esas las hago para que otros ejecuten, estas las hacen para y parece una prepotencia de parte del fabricante que me las quiere imponer.No sé siempre tengo un impulso de que si es un poco más quizás sea mejor, y en realidad es un error enorme cuantas cosas son buenas y benéficas tan sólo en la dosis justa, acotada, moderada.Finalmente me lavé el pelo, y esto tampoco es tarea sencilla, aquí si, 2 veces es mejor que 1.Sigo una rigurosa rutina que alguna peluquera me enseñó y como me dio resultado de ella no me aparto.Sólo una pequeña dosis de champú que masajeo con las yemas de los dedos por el cuero cabelludo generando espuma. Espuma que luego sin frotar extiendo por todo el largo una y otra vez hasta que todo quede cubierto. Cuidadoso enjuague y otra vez la misma operación. El masaje con la yema de los dedos sin frotar, haciendo mover el cuero cabelludo, como despegándolo, esto activa la circulación y mejora el vigor capilar.Ahora el enjuague es muy importante, porque el cabello tiende a retener champú, cosa indeseable y dañina.Una vez enjuagado una pequeña dosis de crema de enjuague o crema par a baños de crema, en los largos principalmente, sin frotar, deslizando, desenredando lo que pudo haberse enredado en el lavado.Enjuague abundante otra vez y finalmente sin frotar iniciar el secado. Yo lo hago con esas toallas especiales para cabezas, lo dejo orear... y ya. Y ya? Nooooo, antes de que se seque totalmente una pequeña porción de crema para peinar... lo peino y lo dejo secar al viento, menos el flequillo, eso es cosa seria, que la seco y acomodo para que ningún pelo quede fuera de lugar.... ufff qué como cansa esto de ser mujer, veo a mi esposo e hijos salir así como así con el pelo chorreando y felices igual por la vida.Domingo, la manicura francesa, cuénteme alguien, por favor, no me dejen en el dilema, alguien aunque fuere alguien puede trazar la línea blanca de las uñas de la mano derecha? ja! y no me respondan un zurdo, que no es algo gracioso renegar con esa ansiada línea blanca.De momento me la traza mi marido, si! es definitivamente una opción, pero entre base, línea, dos manos de esmalte y baño protector son 40 minutos como mínimo.No será mucho? tan sólo para lucir femenina aun a mis 44, aun en una fábrica llena de hombres con pantalones y borceguíes?Dilemas domingueros, mientras escribo estas líneas que no sé si alguien leerá.Domingo, almuerzo con mis viejos, cocina papá el mejor pollo asado del pais y papas fritas, un clásico ineludible. Ah! esto no lo había contado aun tengo afortunadamente viviendo cerca a mis dos padres, ambos jubilados, ambos excelentes personas, ambos creciendo demasiado rápido para mi gusto y otra vez me detengo, miro, pienso y concluyo... es la vida, el tiempo que inexorablemente pasa para todos. Y si no te gusta, te mueres, ya que hasta hoy es la única manera conocida de detener el tiempo, al menos para uno.Domingo, tarde de películas y series.Domingo, uno más y ya van tantos, con colores diferentes dependiendo la etapa de la vida que uno esté atravesando, estos me gustan, banales, familiares, con sonrisas y peleas, vale! vale disfrutar la vida tan sólo para seguir viviendo domingos

sábado, 21 de marzo de 2009

UNA VIDA COMO LA TUYA

En realidad tengo a diario cosas para decir, cosa cotidianas, de esas que me pasan a mi y seguramente también te pasan a vos, pero hoy no se como empezar, debe ser la inhibición de la primera vez.

Bueno al menos en mi época había cierta inhibición la primera vez, era un mundo desconocido, lleno de expectativas y miedos. En fin, eso quedó tan lejano en el tiempo que mejor lo dejamos en stand by, y otro día lo traemos al blog para intercambiar anécdotas graciosas o para también intercambiar frustraciones.Hoy no hablaré de sexo, eso será para más adelante cuando nos conozcamos desde lo profundo.Hoy quiero contarles algo de mi vida, esta vida mi vida, una vida como la tuya.

Vivo en la "Argentina profunda" como dice Cristina, en un pequeño pueblito de la pcia. de Córdoba, en una casa confortable, amplia, luminosa a veces. Comparto, convivo con mi marido Pablo y con uno de mis hijos, Rodrigo, todos los días de mi vida, y algunos pocos con mi hijo mayor Santiago, que ya no vive en casa, está estudiando en la Universidad, y como este lugar donde transcurre mi vida es pequeño, Santiago tuvo que mudarse a la capital de la Pcia.

Un tema será entonces esta mujer con sus dos hijos adolescentes y claro que estará bueno compartir y debatir sobre la realidad de los chicos en diferentes espacios y tiempos, mis chicos son como los tuyos?

También en casa tenemos dos perros Wally un pichicho callejero sin marca, y Frida una gran danés arlequín, y como si fuera poco esto, tenemos un gato siamés Matute, todo un personaje, el seguramente dará que hablar.Mi esposo tiene un estanque en el patio rodeado de plantas y con 4 peces, creo que no tienen nombre, o si lo tienen no me lo contó, es que los peces no motivan, eso me digo siempre.

Trabajo en una industria, tengo a cargo el departamento de Gestión de Calidad desde hace largo tiempo ya. Soy bioquímica y con un poco de esto otro poco de aquello, oportunidad y suerte, así transcurren mis días en el trabajo.Justamente de mi trabajo, de mis compañeros de trabajo, de mis jefes, de mis pares, me gustaría hablar para que debatamos sobre esto de ser funcionaria (mujer) en una empresa donde la mayoría de los cargos de alta responsabilidad son ocupados por hombres. No soy feminista, pero hace algún tiempo que cierta atmósfera de desconsideración a la mujer me viene haciendo ruido. No es una molestia aun, está ahí, latente, como un peligro potencial a estallar.También con respecto al trabajo acumulo frustraciones, quizás me imaginé más inteligente, más capaz, más poderosa, y hoy desempeñando el mismo puesto que hace 7 años me siento estancada y sin muchas salidas, de eso quiero imperiosamente hablar, qué me pasa? qué te pasa? te pasa lo mismo que a mí?

Como les conté tengo un esposo que a su vez es compañero de trabajo, y este, es otro gran tema, como mantener un matrimonio compartiendo tantas horas sin morir en el intento.

Tengo miles de cosas cotidianas con las que lidio, la rutina, las responsabilidades, el dinero que no alcanza, qué hacer para comer, que no me gusta como limpia la señora que trabaja en casa, que el baño pierde y mi marido no lo arregla, que estarán haciendo los chicos? estudiarán? serán felices? está bien como los educamos?... uff miles de conflictos de esta mujer casada con hijos.Algunos conflictos los fui solucionando simplemente con vivir, a otros me los ayudó a desenredar mi terapeuta (en estos días no hago terapia, dejé en las vacaciones y aun no retomé; quizás por eso hoy me encuentre escribiendo esta especie de diario público donde intento reflejar mi intimidad).

Qué raro esto de intimidad en un medio tan invasivo, que raro esto de escribir esta mi vida de intramuros y traspasar fronteras que yo no puedo imaginar siquiera.De esto y de otras tantas cosas quiero escribir y ojalá podamos debatir e intercambiar experiencias.Yo desde aquí, una mina de 44 años que aun se siente con energías para hacer, crecer, cambiar y por sobre todas las cosas, vivir y para ello creo hoy oportuno generar este espacio de comunicación.

Hasta pronto! Prometo ya más suelta y un poco más canchera con la dinámica ser un tanto más amena y divertida.