Los juicios de Rodrigo, suelen ser el detonante de muchos pensamientos, y el de hoy no fue la excepción. En un momento entre bromeando y discutiendo me dice: -A vos hay que ponerte los puntos! Comportate! porque de lo contrario cuando seas vieja te mando a un geriátrico sin aire acondicionado.
Me reí de su ocurrencia pero la cosa quedó en el aire. Porque en realidad según mi percepción de cómo pasan los años, veo bastante próximo el tiempo de la jubilación y pegado a la jubilación, la vejez
En realidad envejecemos desde que nacemos, entonces ¿por qué un hecho natural nos trae aparejados tantos conflictos?
Veo con temor el cambio que el paso de los años ha obrado en mi padre, un hombre que físicamente está entero, dinámico, hasta jovial es su aspecto porque se mueve como cuando tenía mi edad. Su rostro no ha cambiado, su cabello sigue como siempre, casi no tiene canas y este año cumple 70. Buen mozo, erguido, si uno lo ve en la calle en bicicleta, en automóvil o caminando, diría que a este hombre la vida le sonríe, pero yo, que lo veo al menos una vez por semana siento con dolor como su cabeza cambia.
Lo siento resentido, hostil, con broncas, con odios, discriminando a los ancianos, criticando al entorno, se ha transformado en un observador disconforme. Un hombre sin acción enojado con el mundo, pero en total pasividad, incapaz de hacer nada para cambiar lo que no le gusta.
Mi casa paterna era un lugar de tranquilidad y control, no levantábamos la voz para comunicarnos, había espacio para el diálogo y la reflexión y prueba de ello es mi propio hogar, donde el silencio es buena compañía. Hoy mi padre grita, protesta como un niño cuando no se lo escucha, golpea suavemente a mi madre para captar su atención, opina de cuanto tema le pase por delante, habla, habla, habla sin parar. Hoy cuando nos reunimos los domingos parecemos una familia italiana descontrolada. Y es mi viejo el responsable de esta situación diferente, caótica a mi juicio.
Da miedo, sin dudas tengo los genes de mi padre, temo verme reflejada en esa persona que a esta altura se ha transformado en personaje.
No sé si este cambio tiene que ver con la vejez, la jubilación, el aislamiento... pero me lleva a la reflexión indeclinablemente.
Sin dudas el envejecimiento comienza pronto en las personas, y en general esta realidad no se tiene en cuenta, nos afecta a todos y considero que requiere una preparación. Saber que todos envejecemos, prepararnos para hacerlo bien y sacarle mayor provecho a esos años, es un aspecto importante de nuestra educación.
El envejecer es un proceso dinámico, gradual, natural e inevitable. Este proceso es impreciso. Nos vamos dando cuenta de él por el reconocimiento de nuestro cuerpo cambiante, del espejo, de la mirada del otro y de la exclusión de la sociedad en la mala interpretación del proceso productivo. Mi viejo se sintió corrido, desplazado de su trabajo de toda la vida, la jubilación fue un vacío, un mazazo que no estaba preparado a recibir y como había centrado su vida en el trabajo lo dejó sin nada que hacer. Hoy transformó toda la energía que ponía en el trabajo en resentimiento, hostilidad, irritabilidad y desconfianza.
Pareciera que la respuesta es prepararse, y esto quiere decir madurar, en el fondo del conflicto creo que esta vejez fea, se debe a que aun cumpliendo muchísimos años no maduramos, nos cerramos a nuevas ideas y nos volvemos radicales, entonces lo nuevo, asusta. Pensamos demasiado en nosotros mismos y nos olvidamos de los demás. Dejamos de luchar, dejamos de aprender y lo peor de todo es cuando dejamos de comprender.
Yo me propongo “Aprender a envejecer”. Quiero prepararme para vivir feliz la tercera edad entendiendo que la adaptación a condiciones psicológicas y sociales que van a regir mis últimas décadas de vida son incluso más importante que ahorrar dinero, elegir el lugar donde vivir después de jubilarme, o desarrollar aficiones favoritas para pasar el tiempo de ocio.
En ese momento se hará necesaria una adaptación a una concepción distinta del tiempo, estamos acostumbrados a planear nuestro futuro durante la mayor parte de la vida, a estudiar y a trabajar más y más, a privarnos de placeres inmediatos, a ahorrar. En resumen, a sembrar con el objeto de poder recoger o recibir los frutos en un mañana que nos parece lejano. De mayores, el futuro se acorta día a día y nos puede llenar de incertidumbre, seguramente se sentirá que los proyectos a largo plazo carecen a de sentido.
También será oportuno repasar con benevolencia el ayer y aceptar la inalterabilidad de ese pasado, surgirá entonces la necesidad de aceptar ese pasado y deberé reconciliarme con los conflictos irresueltos, con los errores que no se rectificaron y con las oportunidades que he perdidas. Ya será tarde para volver caminos. No será útil en ese momento caer en la culpabilidad o el resentimiento hacia uno mismo que en última instancia nos transformará en resentidos sociales.
Y creo de vital importancia tender todas las redes para mantener en lo posible la autonomía y una vida independiente (al menos en mi caso será necesario para que Rodrigo no me mande a un geriátrico sin AC, detesto el calor). En consecuencia tendré que lograr una conexión y una participación activa en el entorno social, relacionarme y compartir. La familia siempre será alegría, pero mis hijos en ese entonces, tendrán su vida realizada, y habrá que compensar la falta de ambiente familiar con otras actividades sociales.
Espero que al haber estudiado a lo largo de toda la vida haya adquirido el hábito de estudio buscando la verdad y que no me deje llevar por la improvisación y que antes de establecer un juicio de valor, necesite conocer a fondo los temas acerca de los que quiera formarme una opinión, y ponderar las razones en uno u otro sentido.
Otro aspecto propio de mis búsquedas es el respeto a la dignidad y a la libertad, esto lo rescato y lo deberé cultivar para rechazar cualquier acción que trate de imponerse por otro camino que no sea la reflexión, esto tiene la gracia de impedir la pretensión de forzar a los demás a que piensen como yo. El respeto a quien piensa de otro modo, responde a la elevada consideración que se tiene de la libertad y de la dignidad del hombre y al convencimiento de que la verdad jamás puede ser impuesta a la mente desde fuera sino que para ser aceptada ha de ser antes comprendida.
Concluyendo, la solución para que la vejez no se convierta en una caricatura de la vida anterior es continuar fijándose metas que den significado a nuestra existencia, esto es, dedicarse a personas, grupos o causas, al trabajo social, político, intelectual o artístico. Desear pasiones lo suficientemente intensas que nos impidan cerrarnos en nosotros mismos. Apreciar la vida de los demás a través del amor, la amistad, la solidaridad, la compasión. Vivir en definitiva para mantenernos en este mundo aun cuando no haya ilusiones, aun cuando se haya extinguido el fervor por vivir.
miércoles, 8 de abril de 2009
miércoles, 1 de abril de 2009
MI MADRE Y LA INTELIGENCIA
No recuerdo bien por qué en la sobremesa del domingo terminamos hablando de la inteligencia, creo que gran parte del mundo siente inquietud por el tema, es tan frecuente después de cruzarse con alguien escuchar que se dice “es un tipo muy inteligente” o “una persona muy inteligente” o bien, “tiene una inteligencia superior” o al revés, “no tienen un cachito de inteligencia”. Pero esto no fue lo que exaltó mis sentidos, el punto fue que mi vieja a modo de remate digo refiriéndose a mi: “Marcela es inteligente... pero lo importante es saber usar la inteligencia!” ....plop!!!
No dije nada, pero la frase quedó martillando en mi cabeza, ¿qué habrá querido decir? ¿será que no se usar mi supuesta inteligencia? ¿será que mi mamá me considera poco inteligente para vivir o ser feliz? ¿a caso yo me considero poco capacitada para ser feliz? ¿la inteligencia será lo mismo para mi, que para mi mamá? En definitiva ¿qué es la inteligencia?
Busqué en el diccionario y encontré que “La inteligencia es la capacidad de relacionar conocimientos que poseemos para resolver una determinada situación”. Si indagamos un poco en la etimología de la propia palabra encontramos en su origen latino inteligere, compuesta de intus (entre) y legere (escoger). Por lo que podemos deducir que ser inteligente es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brinda para resolver un problema.
En realidad, habla de esto la gente cuando habla de inteligencia?¿de qué habla la gente cuando habla de inteligencia? Más allá de mi resistencia y que me cueste aceptarlo, hay un hilo conductor en lo que cada uno cree que dice cuando habla de la inteligencia de una persona.
Pero tengo preguntas inmediatamente. Sea lo que sea la inteligencia,
- ¿Uno es inteligente para todo? Porque quizás no sea así, y por ejemplo en mi caso en particular tenga una inteligencia lógica matemática y en otros aspectos haga agua.
- Una persona inteligente para los negocios, ¿es también inteligente para la física?
- Para ser inteligente, ¿uno tiene que ser rápido?
- ¿Tiene que llegar a las conclusiones más rápido que la media? Y por otro lado, ¿cómo se mide la media? ¿Está bien esto de medir personas? ¿Hay un modo independiente de hacer estas mediciones?
- ¿Puede uno ser inteligente solo siendo profundo pero no necesariamente rápido?
- ¿Ser inteligente es tener ideas nuevas?
- Las personas inteligentes, ¿están preparadas para entender todas las preguntas y buscar las respuestas?
¿Dónde está el punto o la línea, en donde uno pasa de no-inteligente a inteligente?
¿Se puede medir la inteligencia?
En Estados Unidos, se publicó en 1994 la primera edición del libro The Bell Curve. Intelligence and class structure in American Life (“La Curva de Bell. La inteligencia y la estructura de clases en la vida norteamericana”). Sus autores, Richard J. Herrnstein y Charles Murray, presumen de haber encontrado una buena definición de inteligencia, formas de cuantificarla y, por lo tanto, formas de medirla. Aparecen análisis estadísticos y un estudio pormenorizado del IQ (Intelligence Quotient, cociente de inteligencia o coeficiente de inteligencia). El IQ se transformó en el método más general para expresar la performance intelectual de una persona cuando uno la compara con la de una población dada.
Estos famosos test no son otra cosa que ejercicios lógicos y matemáticos, particularmente estoy fuertemente en desacuerdo con ellos, porque la más importante de las cualidades humanas es demasiado diversa, demasiado compleja, demasiado cambiante y demasiado dependiente del contexto cultural y –sobre todo– demasiado subjetiva para ser medida por respuestas a una mera lista de preguntas”. “La inteligencia es más equiparable a la belleza o a la justicia que a la altura o el peso. Antes que algo pueda ser medido necesita ser definido”.
Por qué digo esto y me opongo a los test de inteligencia? Porque vuelvo y me apego a la definición del inicio y sería necio decir que hay un solo tipo de inteligencia, porque un matemático resuelve rápidamente situaciones lógicas y matemáticas; un poeta posee fluidez en el uso de la palabra, hace hincapié en el significado, el orden sintáctico, sus sonidos; los arquitectos y escultores crean un modelo mental de formas, colores, texturas y la transforman en imágenes; Maradona dominó como nadie las piernas para practicar un deporte, tenía coordinación, ritmo controlado; y los músicos geniales con habilidad para crear sonidos, ritmos y melodías de modo que expresan sus emociones y sentimientos a través de la música; también encontramos personas como mi psicóloga que tiene capacidad infinita para relacionarse, comprender a otros, y lo hace desde sus habilidades para mostrar expresiones faciales, controlar la voz y expresarse con gestos en determinadas ocasiones; también hay personas que entienden perfectamente lo que hacen y valoran sus propias acciones; otros entienden sin complicaciones el entorno natural, observan con talento a la naturaleza y la interpretan.
Todas estas personas con capacidades diferentes escogen entre una serie de variables y situaciones problemáticas y obtienen un resultado exitoso, sobresaliente, ergo son inteligentes.
Entonces creo que debo disipar mi inquietud ante la sentencia de mi madre, ya no me importa si para ella no se usar mi inteligencia, probablemente ella sea de las personas que consideran que hay una inteligencia general y única y yo creo que eso es un error, creo que hay talentos para determinadas cosas que hacen a las personas quizás sobresalir de la media, y esa misma gente notable en algunos aspectos puede ser mediocre o muy incapaz en otros campos de la vida.
Y finalmente el otro aspecto que define el porqué algunas personas son o parecen más inteligente que otras, ¿Ambiente o herencia?
la inteligencia podría atribuirse al contexto social de educación o a algo que viene genéticamente determinada desde el momento de la concepción. Y con este tópico el tema hierve, porque toca las controvertidas cuestiones de educación, clases sociales y relaciones raciales.
Mi posición frente a este debate es que las condiciones de contorno son esenciales. Creo que hay ambientes óptimos en donde los niños pueden desarrollar habilidades libremente, donde se explora la habilidad “de fábrica” que tiene cada persona al nacer.
Estoy convencida que nacemos con alguna destreza, con el gusto por algo particular, con algún talento o facilidad. Pero si un niño, desde el momento en que nace se desarrolla en un medio ambiente sin posibilidades económicas, o sin estímulos adecuados, es muy probable que nunca llegue a descubrir qué le gusta, ni qué disfruta.
Si les diéramos a todos los niños la posibilidad de vivir en condiciones de desarrollar todo su potencial entonces, después, podríamos analizar quién es inteligente y quién no. Aunque ni siquiera nos hayamos puesto de acuerdo con lo que quiere decir ser inteligente.
No dije nada, pero la frase quedó martillando en mi cabeza, ¿qué habrá querido decir? ¿será que no se usar mi supuesta inteligencia? ¿será que mi mamá me considera poco inteligente para vivir o ser feliz? ¿a caso yo me considero poco capacitada para ser feliz? ¿la inteligencia será lo mismo para mi, que para mi mamá? En definitiva ¿qué es la inteligencia?
Busqué en el diccionario y encontré que “La inteligencia es la capacidad de relacionar conocimientos que poseemos para resolver una determinada situación”. Si indagamos un poco en la etimología de la propia palabra encontramos en su origen latino inteligere, compuesta de intus (entre) y legere (escoger). Por lo que podemos deducir que ser inteligente es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brinda para resolver un problema.
En realidad, habla de esto la gente cuando habla de inteligencia?¿de qué habla la gente cuando habla de inteligencia? Más allá de mi resistencia y que me cueste aceptarlo, hay un hilo conductor en lo que cada uno cree que dice cuando habla de la inteligencia de una persona.
Pero tengo preguntas inmediatamente. Sea lo que sea la inteligencia,
- ¿Uno es inteligente para todo? Porque quizás no sea así, y por ejemplo en mi caso en particular tenga una inteligencia lógica matemática y en otros aspectos haga agua.
- Una persona inteligente para los negocios, ¿es también inteligente para la física?
- Para ser inteligente, ¿uno tiene que ser rápido?
- ¿Tiene que llegar a las conclusiones más rápido que la media? Y por otro lado, ¿cómo se mide la media? ¿Está bien esto de medir personas? ¿Hay un modo independiente de hacer estas mediciones?
- ¿Puede uno ser inteligente solo siendo profundo pero no necesariamente rápido?
- ¿Ser inteligente es tener ideas nuevas?
- Las personas inteligentes, ¿están preparadas para entender todas las preguntas y buscar las respuestas?
¿Dónde está el punto o la línea, en donde uno pasa de no-inteligente a inteligente?
¿Se puede medir la inteligencia?
En Estados Unidos, se publicó en 1994 la primera edición del libro The Bell Curve. Intelligence and class structure in American Life (“La Curva de Bell. La inteligencia y la estructura de clases en la vida norteamericana”). Sus autores, Richard J. Herrnstein y Charles Murray, presumen de haber encontrado una buena definición de inteligencia, formas de cuantificarla y, por lo tanto, formas de medirla. Aparecen análisis estadísticos y un estudio pormenorizado del IQ (Intelligence Quotient, cociente de inteligencia o coeficiente de inteligencia). El IQ se transformó en el método más general para expresar la performance intelectual de una persona cuando uno la compara con la de una población dada.
Estos famosos test no son otra cosa que ejercicios lógicos y matemáticos, particularmente estoy fuertemente en desacuerdo con ellos, porque la más importante de las cualidades humanas es demasiado diversa, demasiado compleja, demasiado cambiante y demasiado dependiente del contexto cultural y –sobre todo– demasiado subjetiva para ser medida por respuestas a una mera lista de preguntas”. “La inteligencia es más equiparable a la belleza o a la justicia que a la altura o el peso. Antes que algo pueda ser medido necesita ser definido”.
Por qué digo esto y me opongo a los test de inteligencia? Porque vuelvo y me apego a la definición del inicio y sería necio decir que hay un solo tipo de inteligencia, porque un matemático resuelve rápidamente situaciones lógicas y matemáticas; un poeta posee fluidez en el uso de la palabra, hace hincapié en el significado, el orden sintáctico, sus sonidos; los arquitectos y escultores crean un modelo mental de formas, colores, texturas y la transforman en imágenes; Maradona dominó como nadie las piernas para practicar un deporte, tenía coordinación, ritmo controlado; y los músicos geniales con habilidad para crear sonidos, ritmos y melodías de modo que expresan sus emociones y sentimientos a través de la música; también encontramos personas como mi psicóloga que tiene capacidad infinita para relacionarse, comprender a otros, y lo hace desde sus habilidades para mostrar expresiones faciales, controlar la voz y expresarse con gestos en determinadas ocasiones; también hay personas que entienden perfectamente lo que hacen y valoran sus propias acciones; otros entienden sin complicaciones el entorno natural, observan con talento a la naturaleza y la interpretan.
Todas estas personas con capacidades diferentes escogen entre una serie de variables y situaciones problemáticas y obtienen un resultado exitoso, sobresaliente, ergo son inteligentes.
Entonces creo que debo disipar mi inquietud ante la sentencia de mi madre, ya no me importa si para ella no se usar mi inteligencia, probablemente ella sea de las personas que consideran que hay una inteligencia general y única y yo creo que eso es un error, creo que hay talentos para determinadas cosas que hacen a las personas quizás sobresalir de la media, y esa misma gente notable en algunos aspectos puede ser mediocre o muy incapaz en otros campos de la vida.
Y finalmente el otro aspecto que define el porqué algunas personas son o parecen más inteligente que otras, ¿Ambiente o herencia?
la inteligencia podría atribuirse al contexto social de educación o a algo que viene genéticamente determinada desde el momento de la concepción. Y con este tópico el tema hierve, porque toca las controvertidas cuestiones de educación, clases sociales y relaciones raciales.
Mi posición frente a este debate es que las condiciones de contorno son esenciales. Creo que hay ambientes óptimos en donde los niños pueden desarrollar habilidades libremente, donde se explora la habilidad “de fábrica” que tiene cada persona al nacer.
Estoy convencida que nacemos con alguna destreza, con el gusto por algo particular, con algún talento o facilidad. Pero si un niño, desde el momento en que nace se desarrolla en un medio ambiente sin posibilidades económicas, o sin estímulos adecuados, es muy probable que nunca llegue a descubrir qué le gusta, ni qué disfruta.
Si les diéramos a todos los niños la posibilidad de vivir en condiciones de desarrollar todo su potencial entonces, después, podríamos analizar quién es inteligente y quién no. Aunque ni siquiera nos hayamos puesto de acuerdo con lo que quiere decir ser inteligente.
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