Comienzo mi mañana con Mario Bros sonando desde la alarma de mi celular a las 5:30 hs.
Medio dormida tomo suficiente líquido para evitar el tan promocionado tránsito lento sin recurrir a la compra de ACTIVIA, ducha, ropa a lavar, ropa a secar, sin olvidarme de alimentar a mis dos perros y a Matute el gato.
Un poco de corrector, otro de base, acomodar el flequillo, cubrirme, taparme o vestirme (esto depende del humor mañanero, hay días en que me veo mas linda y me visto, hay días en que me odio y entonces me tapo, jejej)
Beso a mi marido que sigue hasta último momento en la cama, el no es muy afecto a cumplir horarios así que entra a trabajar ... cuando está listo.
Yo no, mi horario de trabajo es a las 7:00 hs, pero intento llegar a las 6:30 hs, intento en esa media hora en que casi estoy de incógnito, borrar mails basura, contestar quejas de consumidores, contestar reclamos de colegas, ordenar reuniones así, rápido sin que el teléfono suene y genere interrupciones.
Saludo a Rodrigo y marcho rauda al trabajo.
Y aquí la cosa no es tan placentera, comienza una lucha encarnizada por el estacionamiento. Si! Increíblemente un trámite se transforma en todo un tema. Forma parte de la cultura y folclore de mi empresa.
El estacionamiento cuenta con lugares reservados para directores y gerentes, estos lugares aunque no se utilicen, cosa que ocurre la mayor parte de los días deben quedar libres, como esperando a las personas “importantes”. El resto de empleados debemos dejar nuestros autos en los escasos lugares libres del estacionamiento techado o en la calle. Esto genera a veces amistosas disputas entre compañeros de trabajo, que renegamos de dejar nuestros autos en la calle, expuestos al tráfico de camiones, sol, lluvia, granizo, etc, etc...
No hay disposición por parte de las gerencias a proveer más lugares de estacionamiento, bajo la premisa de que demasiados empleados contamos con automóviles, y que esto no está del todo bien, estaría hablando de que los sueldos son muy altos, y esto tampoco está bien.
Otro argumento de las gerencias es que los empleados lleguen al trabajo a pie o en bicicleta, señalando que no entienden como operarios que recién se inician y son tan jóvenes muestran la necesidad de concurrir en auto al trabajo.
Esto enoja, esto empaña la labor antes de comenzar el día. No hay forma de convencer que el nuevo management indica que estas diferencias tan notorias y tan odiosas irritan, hacen perder sentido de pertenencia, hacen perder la energías en trivialidades, cuando en realidad esta energía debería aplicarse a la labor diaria.
Esta idiosincrasia de la empresa donde trabajo, estas pequeñas cosas y otras que iré contando a lo largo de los días son las que me joden la alegría de trabajar con sentido de pertenencia. Estas cosas hacen que la gente no sienta en algunas oportunidades la camiseta. Estas cosas tan pequeñas, que exigirían un esfuerzo menor por parte de directores y gerentes logran sentimientos tóxicos en la gente. Considero que son necedades, las alternativas a este asunto que mejorarían sustancialmente el sentido de pertenencia serían en principio dos, hacer más estacionamientos o si no hubiese disposición de dinero para tal fin, eliminar los privilegios y reservas, esto daría una sensación de igualdad reconfortante.
miércoles, 25 de marzo de 2009
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