miércoles, 1 de abril de 2009

MI MADRE Y LA INTELIGENCIA

No recuerdo bien por qué en la sobremesa del domingo terminamos hablando de la inteligencia, creo que gran parte del mundo siente inquietud por el tema, es tan frecuente después de cruzarse con alguien escuchar que se dice “es un tipo muy inteligente” o “una persona muy inteligente” o bien, “tiene una inteligencia superior” o al revés, “no tienen un cachito de inteligencia”. Pero esto no fue lo que exaltó mis sentidos, el punto fue que mi vieja a modo de remate digo refiriéndose a mi: “Marcela es inteligente... pero lo importante es saber usar la inteligencia!” ....plop!!!

No dije nada, pero la frase quedó martillando en mi cabeza, ¿qué habrá querido decir? ¿será que no se usar mi supuesta inteligencia? ¿será que mi mamá me considera poco inteligente para vivir o ser feliz? ¿a caso yo me considero poco capacitada para ser feliz? ¿la inteligencia será lo mismo para mi, que para mi mamá? En definitiva ¿qué es la inteligencia?

Busqué en el diccionario y encontré que “La inteligencia es la capacidad de relacionar conocimientos que poseemos para resolver una determinada situación”. Si indagamos un poco en la etimología de la propia palabra encontramos en su origen latino inteligere, compuesta de intus (entre) y legere (escoger). Por lo que podemos deducir que ser inteligente es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brinda para resolver un problema.

En realidad, habla de esto la gente cuando habla de inteligencia?¿de qué habla la gente cuando habla de inteligencia? Más allá de mi resistencia y que me cueste aceptarlo, hay un hilo conductor en lo que cada uno cree que dice cuando habla de la inteligencia de una persona.

Pero tengo preguntas inmediatamente. Sea lo que sea la inteligencia,
- ¿Uno es inteligente para todo? Porque quizás no sea así, y por ejemplo en mi caso en particular tenga una inteligencia lógica matemática y en otros aspectos haga agua.
- Una persona inteligente para los negocios, ¿es también inteligente para la física?
- Para ser inteligente, ¿uno tiene que ser rápido?
- ¿Tiene que llegar a las conclusiones más rápido que la media? Y por otro lado, ¿cómo se mide la media? ¿Está bien esto de medir personas? ¿Hay un modo independiente de hacer estas mediciones?
- ¿Puede uno ser inteligente solo siendo profundo pero no necesariamente rápido?
- ¿Ser inteligente es tener ideas nuevas?
- Las personas inteligentes, ¿están preparadas para entender todas las preguntas y buscar las respuestas?
¿Dónde está el punto o la línea, en donde uno pasa de no-inteligente a inteligente?
¿Se puede medir la inteligencia?

En Estados Unidos, se publicó en 1994 la primera edición del libro The Bell Curve. Intelligence and class structure in American Life (“La Curva de Bell. La inteligencia y la estructura de clases en la vida norteamericana”). Sus autores, Richard J. Herrnstein y Charles Murray, presumen de haber encontrado una buena definición de inteligencia, formas de cuantificarla y, por lo tanto, formas de medirla. Aparecen análisis estadísticos y un estudio pormenorizado del IQ (Intelligence Quotient, cociente de inteligencia o coeficiente de inteligencia). El IQ se transformó en el método más general para expresar la performance intelectual de una persona cuando uno la compara con la de una población dada.

Estos famosos test no son otra cosa que ejercicios lógicos y matemáticos, particularmente estoy fuertemente en desacuerdo con ellos, porque la más importante de las cualidades humanas es demasiado diversa, demasiado compleja, demasiado cambiante y demasiado dependiente del contexto cultural y –sobre todo– demasiado subjetiva para ser medida por respuestas a una mera lista de preguntas”. “La inteligencia es más equiparable a la belleza o a la justicia que a la altura o el peso. Antes que algo pueda ser medido necesita ser definido”.

Por qué digo esto y me opongo a los test de inteligencia? Porque vuelvo y me apego a la definición del inicio y sería necio decir que hay un solo tipo de inteligencia, porque un matemático resuelve rápidamente situaciones lógicas y matemáticas; un poeta posee fluidez en el uso de la palabra, hace hincapié en el significado, el orden sintáctico, sus sonidos; los arquitectos y escultores crean un modelo mental de formas, colores, texturas y la transforman en imágenes; Maradona dominó como nadie las piernas para practicar un deporte, tenía coordinación, ritmo controlado; y los músicos geniales con habilidad para crear sonidos, ritmos y melodías de modo que expresan sus emociones y sentimientos a través de la música; también encontramos personas como mi psicóloga que tiene capacidad infinita para relacionarse, comprender a otros, y lo hace desde sus habilidades para mostrar expresiones faciales, controlar la voz y expresarse con gestos en determinadas ocasiones; también hay personas que entienden perfectamente lo que hacen y valoran sus propias acciones; otros entienden sin complicaciones el entorno natural, observan con talento a la naturaleza y la interpretan.

Todas estas personas con capacidades diferentes escogen entre una serie de variables y situaciones problemáticas y obtienen un resultado exitoso, sobresaliente, ergo son inteligentes.
Entonces creo que debo disipar mi inquietud ante la sentencia de mi madre, ya no me importa si para ella no se usar mi inteligencia, probablemente ella sea de las personas que consideran que hay una inteligencia general y única y yo creo que eso es un error, creo que hay talentos para determinadas cosas que hacen a las personas quizás sobresalir de la media, y esa misma gente notable en algunos aspectos puede ser mediocre o muy incapaz en otros campos de la vida.

Y finalmente el otro aspecto que define el porqué algunas personas son o parecen más inteligente que otras, ¿Ambiente o herencia?
la inteligencia podría atribuirse al contexto social de educación o a algo que viene genéticamente determinada desde el momento de la concepción. Y con este tópico el tema hierve, porque toca las controvertidas cuestiones de educación, clases sociales y relaciones raciales.

Mi posición frente a este debate es que las condiciones de contorno son esenciales. Creo que hay ambientes óptimos en donde los niños pueden desarrollar habilidades libremente, donde se explora la habilidad “de fábrica” que tiene cada persona al nacer.

Estoy convencida que nacemos con alguna destreza, con el gusto por algo particular, con algún talento o facilidad. Pero si un niño, desde el momento en que nace se desarrolla en un medio ambiente sin posibilidades económicas, o sin estímulos adecuados, es muy probable que nunca llegue a descubrir qué le gusta, ni qué disfruta.

Si les diéramos a todos los niños la posibilidad de vivir en condiciones de desarrollar todo su potencial entonces, después, podríamos analizar quién es inteligente y quién no. Aunque ni siquiera nos hayamos puesto de acuerdo con lo que quiere decir ser inteligente.

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